Esta tarta de queso con calabaza es un postre que repito cada año en casa en otoño. El sabor de la calabaza pero sobre todo de las especias me recuerdan esas tardes de mantita y café, cuando ya las temperaturas han bajado y apetece quedarte en casa.

He repetido esta receta mil veces, con calabaza, con pistachos, con queso curado....y alguna más que tengo pendiente grabaros, y siempre sale bien.

Algunos me escribís diciendo que queda demasiado líquida y que os gusta mas cuajada. Empecemos por el principio. Es muy importante que respetes las temperaturas y los tiempos además de por supuesto los ingredientes. 

El modo de hornear una tarta de queso es siempre con calor arriba y abajo, así se hornea por todas partes por igual sin miedo a que se queme por arriba que es lo que el aire caliente suele hacer.

Para evitar que la tarta se hunda por le centro una vez la has terminado de hornear, es importante que no tenga un choque térmico, es decir, que la temperatura no cambie rápidamente. Para ello es importante que la dejemos enfriar a temperatura ambiente y luego una vez completamente fría, la metemos en la nevera. A mi me gusta dejarla enfriar en la bandeja del horno con el horno ya apagado y la puerta abierta porque así la temperatura se va templando suavemente y queda igual de alta por todas partes sin que se hunda en el centro.

Luego la meto en la nevera un mínimo de 4 horas, y a partir de ahí la puedes dejar hasta 5 días en la nevera. A mi me gusta cremosa por eso la saco de la nevera un ratito antes de servirla, para que no esté fría y el sabor se aprecie mejor. Y esta de calabaza en concreto, me encanta serviría con un poco de nata montada, aunque así tal cual, está ya deliciosa.

Ingredientes

  • 350 ml de nata para montar o crema de leche con un 33% de grasa al menos
  • 180 g de calabaza asada triturada
  • 600 g de queso crema tipo Philadelphia
  • 5 huevos grandes M/L - yo compro los camperos en Mercadona o en El Corte Inglés
  • 2 cucharaditas de canela
  • 1/2 cucharada de jengibre
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada
  • 1/4 cucharadita de clavo de olor
  • 190 g de azúcar
  • 10 g de maicena
  • 1 1/2 cucharadita de extracto puro de vainilla

Preparación

Precalentamos el horno a 220 ºC con calor arriba-abajo. Esta función hace que la tarta se haga por todas partes por igual. Si usas función de aire caliente es posible que se dore de más por arriba.

El molde que yo usé es de 20 cm. Arrugamos con la mano un papel de horneado y lo mojamos. Estrujamos para eliminar el agua sobrante y lo amoldamos al molde. Al estar mojado resultará muy fácil hacerlo.

En un bol grande mezclamos el queso crema. Lo batimos un poco a mano o con varillas para ablandarlo. Añadimos la nata, el azúcar, el puré de calabaza, las especias, la vainilla y la maicena y mezclamos bien.

Añadimos también los huevos y con ayuda de una batidora o varillas de mano, trituramos todos los ingredientes hasta tener una crema lisa y sin grumos. Si lo hacemos a mano, es más fácil añadirlos uno a uno mezclando bien cada vez. Es importante no batir de más y hacerlo con añadir mucho aire para que luego no nos salgan compitas en la superficie.

Volcamos la mezcla sobre el molde y horneamos 35 minutos. Pasado este tiempo, la tarta estará poco cuajada y muy líquida por el centro, pero eso es justo lo que buscamos.

Si ves que se está tostando demasiado por arriba, podemos ponerle un papel aluminio por encima pero sin sellarlo sobre el molde.

La dejamos enfriar completamente dentro del molde con el horno apagado y la puerta abierta. Cuando haya perdido el calor y ya no esté caliente la metemos unas horas en la nevera y la servimos. Si te gusta que quede más cuajada y la textura sea más dura, puedes meterla en la nevera 24 horas y endurecerá del todo.

Trucos y consejos

  • Para una versión sin lactosa utiliza queso crema y nata sin lactosa
  • Aguanta en la nevera hasta 7 días y congela muy bien. Mi recomendación es que la dejes con el molde para que no pierda la forma. La trata de queso es blandita y si le quitas el molde, cualquier golpe que le des hará que pierda su bonita forma.
  • Puedes servirla acompañada de nata montada
  • Tiempo de preparación: 45 minutos + tiempo de enfriado
  • Dificultad: media
  • Raciones: 12

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