Florencia es una ciudad para querer de cabo a rabo. Esta Guía para amar este paraíso del arte a todas horas es mi resumen de cómo disfrutar de esta maravilla de ciudad. Visitar Florencia es una de las mejores experiencias que puedes tener en Italia y espero ayudarte .

Florencia es muy fácil de recorrer a pie. Nada está lejos así que merece la pena pasear por sus calles y limitar el taxi a las distancias más grandes.

Comenzamos nuestra ruta visitando el conjunto más famoso de toda la ciudad: la Cúpula, el Baptisterio y la Catedral junto con el Campanile. Lo mejor es comprar las entradas con antelación, aunque podéis comprarlas en la misma Florencia, detrás de la catedral, en la oficina de entradas. Podéis reservar hora para subir a la cúpula que es lo que siempre está más lleno. Para entrar en el resto de edificios las colas son cortas y en cualquier caso no se puede reservar la hora de visita, así que te recomiendo que vayáis por la mañana a primera hora que es cuando menos gente suele haber.

Subir al Campanille y a la Cúpula es una experiencia que no olvidaráss, sobre todo si tienes un poco de vértigo como yo. Pero todo merece la pena en esta ciudad.

Visitado el conjunto de la catedral, ya tendrás hambre. Un sitio genial para comer es el Mercado de San Lorenzo, acondicionado como muchos de los mercados en las grandes capitales europeas y donde además de comprar se puede comer con muchas opciones diferentes. Nosotros comimos en The Pizzeria de Marco Fierro, un pizzaiolo napolitano que hace unas pizzas que no querrás parar de comer, y unos tortellini en The Fresh Pasta donde hacen pasta fresca del día.

Si queréis probar el bocadillo más famoso de la ciudad, entonces deberéis ir al la zona del Ponte Vecchio. El panino de Porchetta es un bocadillo hecho de cochinillo relleno asado a fuego lento y que se lonchea. Se sirve con diferentes opciones. Mi favorito con pecorino, rúcula y tomates cherry.

Otra opción más de moda y muy apetecible pero que depende del presupuesto que tengas, es la Gucci Osteria da Massimo Bottura. La marca de moda italiana tiene en Florencia un palacete del siglo XVII, el Gucci Garden, y su restaurante lo dirige Massimo Bottura, el flamante chef de tres estrellas Michelin de la Osteria Francescana que ha sido elegido en los últimos años el mejor restaurante del mundo. Comer en el restaurante es toda una experiencia y su menú degustación cambia con las estaciones. Lo mejor que tomamos es el rissotto, por el que es conocido este chef en todo el mundo.

Después de comer, un buen helado. Dos favoritos tengo en Florencia. Gelateria Edoardo donde los helados son ecológicos 100% orgánicos y muy cremosos. Esta te pilla cerca del centro y del Mercado San Lorenzo. La otra es quizás la más popular en Florencia, Gelateria La Carraia que es una de las mejores heladerías de Italia y donde creerás haber tocado el cielo con la boca. Simplemente espectacular.

Para comenzar con las visitas, es recomendable la visita al Palazzo Pitti, la Galleria degli Uffizzi y la Academia para ver el David. Son museos muy ricos en obras de arte sobre todo en pintura barroca y renacentista y lo más recomendable es comprar las entradas por anticipado para evitar colas. Pueden visitarse con guías o sin ellas dependiendo de nuestro gusto.

Como en Roma, en Florencia hay varios sitios para ver el atardecer. Mi favorito es el Piazzale Michelangelo, un lugar al otro lado del río. Para llegar lo más fácil es el taxi que llega en unos 15 minutos. El sitio suele estar lleno de gente pero como es muy grande todo el mundo puede ver la maravilla de paisaje. la vista sobre toda la ciudad y unas puestas de sol inolvidables.

Un lugar mas céntrico para ver la caída del sol es el Ponte Vecchio, un lugar que no podéis perderos a cualquier hora del día pero que al atardecer es mágico.

Y si no quieres desplazarte, siempre puedes ir a la terraza del gran almacén Rinascente en la Piazza della Reppublica, que tiene una terraza muy apetecible para tomar algo al caer el sol, disfrutando de las vistas tomando un aperitivo .

Para cenar hay que reservar pero las opciones son infinitas. Si buscáis comida casera sin pretensiones pero muy auténtica, vuestro sitio es la Osteria dei Pazzi en Campobasso. No necesitas reserva y al llegar verás una mezcla de turistas y locales, pero tomarás la pasta como no la has tomado nunca: pici con le brociole (una especia de espaguetis gordos con una salsa de pan rallado deliciosa) , spaguetti carretiera (con salsa de tomate casera picante), y spaguetti con pesto de pistachio (los mejores que he tomado nunca con un pesto de pistachos sin queso que resulta mucho más ligero de lo que podemos pensar). De postre, la panna cotta mas cremosa y un biscuit de pistachos con nata increíblemente suave.

Pero no puedes marcharte de Florencia sin tomar la famosa bistecca, un filete a modo de t-bone de ternera de unos 6 cm de grosor y de al menos 1200 g de peso que asan sobre las brasas y que está riquísimo. Se sirve con patatas y verduras. Mi recomendación es Perseus y aunque cuando llegas te parece el sitio más turístico del mundo, la realidad es que la carne está muy buena. Las entradas no son nada del otro mundo pero la carne está muy rica.

Y terminamos así nuestra visita a esta ciudad a la que hemos vuelta y a la que estoy segura de que volveremos más pronto que tarde. ¡Viva Italia!

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