No es la primera vez que hablo de Londres… ni creo que será la última. Desde antes de vivir allí ya me enganchó. Dicen los que me conocen bien que viajar es mi vitamina y yo añadiría que Londres es mi top… creo que es de los pocos lugares del mundo en los que hasta me gusta la lluvia. Me faltan dedos para contar la de veces que he estado allí, y no por ello puedo presumir de conocerla al cien por cien. Yo diría que hay ciudades que como ésta, por más que las vivas y las visites, por su continua evolución, su adaptación a los tiempos y su inquietud constante, consiguen ser modelo de tendencia a imitar a lo largo y ancho del planeta en todos los sentidos, y por tanto no mostrar siempre el mismo perfil. Siempre hay algo nuevo, ahora los Juegos olímpicos. ¿Quién no ha buscado algún rincón de película o referido en alguna canción o donde comprar algo llevado por alguna celebrity en la capital británica?

Hay muchas Londres en una sola, vibrante, multirracial e innovadora. Desde los supermercados asiáticos del extrarradio donde poder acopiarte de especias difíciles de obtener aquí, hasta la City más conocida atestada entre semana de gentelmen tomando el lunch y turistas intentando descifrar los planos del Tube. Se que muchos tenéis lugares “secretos” y tiendas a la última, pero me quedo con uno de los paseos más completos y fascinantes del West London, donde se encuentra la bohemia Westbourne Grove y el vintage Portobello Road. ¿Me acompañáis?

Westbourne Grove y sus alrededores se ha convertido en un paraíso tranquilo y exclusivo de carácter residencial, con pequeñas casas, parques, pero sobre todo… compras. El metro más cercano nos deja en Notting Hill Gate, Bayswater o Queensway. Es una zona plagada de boutiques de firmas elegantes y femeninas, joyerías, cafés, tiendas gourmet y galerías de arte donde ir de shopping es un placer para todos los sentidos. Al sur (South side), en el 172 está Twenty 8 Twelve, la tienda que Sienna Miller abrió con su hermana ¿sabéis que se llama así porque Sienna nació un 28 de Diciembre?.

También merece la pena pasar por Mary’s living and Giving shop, una tienda modelo en el número 177 que la ONG Save the Children abrió en 2010. Un concepto novedoso que une la mejor moda, con una tienda de caridad y mucho, pero que mucho talento. No dejéis de visitar el interior. Es una tienda muy original que cambia mucho la decoración. Normalmente hay mucha gente y seguro que encontraréis algún capricho vintage, un buen complemento o algún regalo de vuelta por un precio asequible, en lugar de los consabidos souvenirs, y además contribuyes a este proyecto con una buena acción. Anotadlo en vuestras agendas.

Un poco más al norte (North side), entre el 196 y el 236 de la misma calle, tenemos una gran selección de tiendas preciosas y exclusivas: Joseph con prendas de hombre y mujer de corte impecable y diseño muy British. En la misma tienda encontraréis 7 for all Mankind, con los vaqueros más deseados; Tom’s, un delicatessen inglés donde podrás encontrar solo productos 100% británicos; LK Bennett boutique donde buscar los mejores vestidos de cocktail; Smythson, una papelería de diseño con artículos de piel de lujo donde es imposible no caer en la tentación; Nanette Lepore, diseño neoyorquino en pleno shopping londinense, y un sinfín de marcas como Brissi, una tienda donde te apetecerá comprarlo todo para la casa. Hay algunos sitios in y ecológicos donde picar un sandwich, tomar un café o un tentempié. Para comer por la zona The Westbourne, algo más distante, en Westbourne Park Villas, con productos frescos, buenos vinos y cervezas, donde la curiosidad está en que los menús de almuerzo cambian a diario, algo no muy típico allí. La terraza es envidiable, el lugar perfecto para un break en el camino.

Siempre que voy, me da para pasar una mañana completa. Hay un sinfín de marcas establecidas por el barrio: Ralph Lauren, Emma Hope, Mulberry, Alice & Astrid, Ventilo,… y todas ellas repartidas entre cafés de diseño y galerías de arte

Desde Notting Hill nos vamos a Portobello Road. Todo un crisol de antigüedades, bohemio, colorido e inundado del aire retro que lo rodea. Tomaos vuestro tiempo porque da para un paseo tranquilo y sosegado. Hay decenas de lugares donde curiosear y observar, id con calma. Os diré mis infalibles: en el 133 de esta calle se encuentra la que ha sido elegida como mejor pastelería de cupcakes de Londres, The Hummingbird Bakery, donde sucumbiréis ante su famoso Red Velvet, o un Vanilla Cupcake. Todo en general está delicioso y es imperdonable no pasar a probar una de sus deliciosas cupcakes. Pero si no os va lo dulce, no pasa nada, un poco más adelante, en la acera contraria se encuentra Gail’s Bread, un local donde el pan se hace arte y el hojaldre cruje. Hay una gran variedad de quiches y empanadas, además de la originalidad con la que combinan los bocadillos. Son frescos, artesanos y muy franceses. Aprovecha que hay bastante personal español, así que no dudéis en hablar en nuestro idioma si tenéis dificultad con el inglés.

La última parada es en el 122 de Kensington Park Road, a la izquierda de Portobello Road. Aquí se encuentra el templo de Paul Smith Westbourne House. Una casa victoriana de tres plantas reconvertida en tienda que merece la pena visitar aunque solo sea para alegrarse la vista. No desaprovechéis la colecciones de niños con ese toque tan inglés que la hacen… ¡irresistibles!.

Bueno, el paseo, sólo el paseo, ha terminado. Recopilamos. Aprovechad el plano con la ubicación que os he preparado con todo lo que hemos visto:


Ver Love London Loleta en un mapa más grande

Oh! oh!… olvidé algo: ¿Hay algo más londinense que la hora del té?… ¡Vamos! ¡Londonízate!. God save the Queen!

Pocas cosas hay parecidas a la experiencia de tomar un té inglés… en Londres, pero a falta de pan… no se me da mal preparar una merienda o té inglés, como a mi me gusta llamarle, en casa. Siempre debe estar compuesto por alimentos salados, primero, y dulces después. Para esta ocasión, el menú que he elegido ha sido:

Para introduciros en el té inglés, nada mejor que una visita en la capital londinense a Fortnum&Mason en el 181 de Picadilly Street. Os advierto que si no queréis que se os eche encima el guarda de seguridad, no toméis fotos, está prohibido.

Fortnum&Mason es el templo del té británico por excelencia. Eso sí, tenéis que estar dispuestos a pagar, aunque he de reconocer que merece la pena la calidad y el packaging de sus productos. Sus mermeladas son de las mejores, y es considerado por sus seguidores, el summun, ya que cuenta por ejemplo, con más de cuatro clases de mermelada de naranja en función del tamaño del corte de la fruta, ¡increíble!.

Las cajas y latas en las que se presentan los productos son preciosas y su cesta de pic-nic, quizá sea considerada la más bonita que jamás se haya visto (una edición especial de la misma fue enviada a las damas de la familia real británica para celebrar el Jubileo de la Reina este año). La tienda tiene cuatro plantas y un sótano, en las que se vende desde pasteles, bombones, frutas escarchadas, porcelana, libros, utensilios de cocina, lencería, ropa de cama y casa, perfumería, sección de caballeros y salón de té, y por supuesto la más grande selección de tés y cafés imaginable. Se pueden echar un par de horas tranquilamente porque la tienda merece la pena, y por supuesto, no perderse un solo detalle.

Casi enfrente, se sitúa la entrada a la Burlington Arcade, probablemente el lugar con más sabor inglés de la zona. La Arcade desemboca en la archiconocida Regent Street al otro lado y os aconsejo pasear por ella, y si os lo podéis permitir, comprar un atemporal jersey de pelo de camello en Berk o en N. Peal con el que irás calentita todo el invierno. Pero si vuestro bolsillo no da para tanto, podéis visitar la galería y tomaros un delicioso macaron en Ladurée, que en el 72 de Burlington Arcade tiene su tienda más cool. Mirar simplemente sus escaparates es ya una delicia, pero tomar un par de ellos, un lujo asequible a todos los bolsillos.

Llegamos así al lugar al que vuelvo sin cansarme, el Hotel Ritz donde tomar el té es como el desayuno de Tiffany’s, una experiencia divina, especial, un lujo, eso sí, hay que estar dispuesto a costeárselo. En el 150 de Picadilly se encuentra este histórico hotel de principios del siglo pasado.

Dicen que lo único comparable a tomar el té en el Ritz de Londres es tomarlo en el Orient Express, y aunque resulta caro, saldréis totalmente satisfechos y con el estómago bien lleno: los platos de sandwich y pastas los reponen mientras no digáis: “basta”. Y si optáis por la opción de beber Champagne la sensación es total.

El salón Palm Court es donde se sirve el té, decorado en dorado, rosa pálido y verde claro. Candelabros, columnas de mármol, cornisas y cortinas de flores dan una perspectiva clara de la historia de este sitio. El té se sirve en fina porcelana china mientras un pianista pone la banda sonora a esta experiencia de película con vistas a los jardines reales de Green Park. Uno puede recordar la época en la que el Rey Eduardo VIII, Winston Churchill o Charles de Gaulle junto con aristócratas y nobles formaban parte de la lista de clientes habituales del famoso té de las 5 del Ritz.

Obviamente la vestimenta debe ser la adecuada con las circunstancias: no se permiten vaqueros y los señores deben llevar americana, aunque la corbata no se exige, así que aprovechad porque pocas ocasiones como esta para mostrar nuestro lado más trendy en la capital británica.

Todo en el Ritz es magnífico. Hay que reservar con bastante antelación (incluso más de un mes si queremos ir en fin de semana). Se sirven más de 17 clases de té, una gran variedad de sandwiches, unos scones deliciosos (panecillos dulces) y para terminar el plato dulce que puede incluir bizcochos, tartas, magdalenas, pastas, macarons…

Acabo como empecé, descubrí hace tiempo el placer de preparar un buen té inglés en casa, y un par de veces al año, procuro ponerlo en práctica. Tiene mucho trabajo, pero las caras de sorpresa de los invitados merecen la pena porque todo resulta novedoso y muy espectacular. En invierno lo sirvo con té caliente, pero en verano me gusta acompañarlo con algún granizado, bien de té o limón.

Veréis Londres con otros ojos si habéis llegado hasta aquí, yo he disfrutado mucho y tengo aún más ganas de volver, mientras tanto, animaos en una ocasión especial y poned en práctica un té inglés en casa, será un éxito seguro… ¡Londonízate! Telva lo ha conseguido conmigo. ¡Gracias!

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