El Roscón de Reyes que os traigo es el resultado de una idea muy chula que me ha propuesto Consum, una cadena de supermercados que está apoyando la cocina de siempre y las tradiciones. Se trata de una campaña del Roscón de Reyes donde apuestan también porque hagamos el roscón en casa, disfrutando de cada paso en compañía. Así que me han enviado un kit de supervivencia para el Roscón y poniendo de aquí y quitando de allá he logrado mi mejor versión del Roscón de Reyes tradicional

Y es verdad que hay que desmitificar el roscón, que mucha gente os contará que es muy difícil, casi imposible, pero os aseguro que no. El Roscón de Reyes requiere su tiempo, sus reposos, más que sus amasados, que veréis en esta receta y que son muy fáciles, y como siempre, mucho cariño, pero todo por tener el placer de tomar un roscón recién horneado la mañana de Reyes.

Este Roscón de Reyes de hoy se caracteriza sobre todo por incorporar humedad extra con un toque de miel (pero yo no tenía y usé sirope de caña de azúcar -golden syrup que podéis encontrar en supermercados ingleses y en tiendas especializadas además de por internet- y el resultado fue extraordinario) o jarabe de glucosa, y por no incorporar todos los ingredientes a la vez, sino que retarda la incorporación del azúcar y la mantequilla (consejo impagable que me dio Ibán Yarza).

El azúcar es enemigo de la levadura y nuestro roscón fermenta mucho mejor si primero lo dejamos reposar y amasamos sin el azúcar. Por eso una incorporación retardada es lo ideal en este caso (y en casi todos los casos en los que hay que amasar).

La mantequilla por otro lado bloquea el gluten de modo que la miga no se desarrolla y entonces nuestro roscón no tendría una miga esponjosa y suave. Sin embargo, bien incorporada va a hacer que nuestro roscón esté jugoso y sea muy aromático. La grasa aporta siempre mucho sabor y aroma así que su uso es perfecto en esta receta pero incorporándola un poco más tarde.

Al principio la masa es seca pero una vez incorporamos el azúcar y luego la mantequilla la masa se vuelve suave y fácil de trabajar. El truco es la paciencia en los reposos y los amasados. Os aseguro que os saldrá un roscón delicioso que no durará más de un rato en casa (mi marido no podía creerse que nos lo hubiéramos zampado todo el Roscón de Reyes en un día… solo entre mi hijo y yo), así que animáos a prepararlo. ¡La propuesta del roscón de Consum es para todos!

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Ingredientes

Para el fermento o masa madre del roscón (la noche anterior)

  • 100 g de harina de fuerza – 0,15 €
  • 60 g de leche tibia 0,05 €
  • 2 g de levadura fresca de panadero 0,03 €

Para la leche aromatizada (la noche anterior)

  • 75 g (aproximadamente) de leche entera 0,04 €
  • la piel de 1 naranja 0,25 €
  • la piel de 1 limón. 0,10 €
  • un palo de canela 0,10 €

Para el roscón

  • toda la masa del fermento (162 g)
  • 330 g de harina de fuerza – como el roscón tiene mantequilla y azúcar cuanta más fuerza tenga la harina más esponjoso saldrá – 0,49 €
  • 5 g de sal 0,02 €
  • 60 g de la leche cocida con canela y cítricos
  • 2 huevos grandes 0,25 €
  • 3 cucharillas de café de ron – podéis añadir un poco más si os gusta mucho o poner menos si no queréis tanto ron. La función es solo aromatizar 0,24 €
  • 2 cucharillas de café de agua de azahar – con el agua de azahar hay que tener cuidado porque algunas son muy concentradas, así que partimos de 2 cucharaditas y si es necesario porque falte un cpoco de aroma o sabor añadimos una más, pero mejor empezar solo por dos 0,14 €
  • la ralladura de medio limón 0,05 €
  • 30 de miel o sirope de glucosa o azúcar invertido, o golden syrup, que es lo que yo usé porque no tenía miel en casa y que es un sirope de miel de caña que podéis encontrar en tiendas especiallizadas y supermercados ingleses 0,25 €
  • 15 g de levadura prensada (o 5 g de levadura seca de panadería) – ojo con la levadura que no se debe añadir más cantidad de la que os digo ya que corremos el riesgo de que luego la masa fermente rápido y no forme miga de modo que no quedará tan esponjoso 0,15 €
  • 80 g de azúcar 0,08 €
  • 110 g de mantequilla 0,62 €

Para decorar

  • 1 huevo batido 0,12 €
  • unas grosellas (o cerezas confitadas o lo que más os guste) 2,00 €
  • almendras laminadas 0,25 €
  • azúcar perlada 0,20 €
  • azúcar glas 0,20 €

Total 5,06 € por un roscón del que bien tendréis 10 raciones. No encontraréis ninguno tan rico y tan barato en la calle y con ningún otro disfrutaréis de un Roscón recién horneado la misma mañana de Reyes

 

Preparación

1. Preparar el prefermento o masa madre. Para ellos tenemos dos opciones: prepararla y dejarla reposar un mínimo de 3 horas, o hacerla y dejarla reposar toda la noche en la nevera. Yo preferí, como siempre, prepararlo la noche anterior para ganar en aromas y sabores. Para ello mezclar en un tazón la harina y la levadura, deshaciéndola con las manos hasta que las migas sean imperceptibles. Una vez bien ligada, añadir la leche tibia (ni caliente ni fría, solo tibia) y mezclar con las manos hasta conseguir que todos los ingredientes estén bien integrados. No hace falta pasarla a la encimera. Podemos mezclar en el mismo bol hasta que la masa esté bien ligada. Dejar reposar media hora a temperatura ambiente tapada con un trapo o papel film (yo uso un gorro de ducha que se acopla bien a cualquier tamaño de bol y que reutilizo una y otra vez). Después de este tiempo podemos, bien dejarla al menos tres horas más, o bien pasarla a la nevera para que repose toda la noche, que es lo que yo hice. Una hora antes de empezar a hacer el roscón, sacar el preferemento de la nevera para que se atempere.

2. Hacer la infusión de leche. Para ello ponemos en un cazo la leche con las ralladuras y la canela y dejamos infusionar a temperatura media durante unos minutos. Retiramos del fuego y dejamos reposar toda la noche para que la leche coja todo el sabor de las frutas y la canela. También podéis prepararla en el mismo día, pero así cojerá mucho más sabor y aroma.

3. Ahora ya pasamos a preparar la masa del roscón. PRIMER AMASADO: En un bol grande ponemos el prefermento, la harina de fuerza, la sal, el agua de azahar, la leche aromatizada, el ron, y la miel o melaza (yo usé sirope oscuro o melaza porque la miel no me termina de emocionar), la levadura fresca, la ralladura de medio limón y los dos huevos. Mezclamos bien usando una sola mano hasta que los ingredientes estén bien integrados y no quede nada suelto en el bol. También puede hacerse con una batidora eléctrica con el accesorio de amasado batiendo hasta que no queden migas en el bol.

4. Pasamos entonces AL SEGUNDO AMASADO en nuestra encimera de trabajo donde ponemos la masa SIN NADA DE HARINA. Como la masa se pega, nuestra primera intención sería añadir más harina para que no se nos pegue, pero eso haría que las proporciones se perdieran y nuestro roscón perdería esponjosidad. Lo que hay que hacer es amasar y como también dice Iban, el reposo es el mejor amasado: dejar reposar entre amasado y amasado es fundamental para lograr un roscón de éxito. Así que pasamos nuestra masa a la encimera y comenzamos a amasar. Nos ayudamos de una rasqueta para despegar la masa cuando sea necesario. Amasamos estirando y plegando la masa durante un minuto o dos, no más. Entonces la dejamos reposar 5 minutos tapada con un paño. A los cinco minutos la masa estará mucho mejor, será más fácil de trabajar y estará mucho menos pegajosa, así que volvemos a amasarla durante un minuto nada más. Estos mismos tiempos pueden respetarse usando la batidora eléctrica siempre con el gancho de amasado.

5. Añadimos entonces el azúcar a la masa pero la añadiremos en 3 veces: estiramos la masa un poco con las manos y ponemos una parte del azúcar encima aplastando con las manos y frotando para que se pegue bien. El azúcar ablanda la masa así que será más fácil aún amasar. Hay que amasar hasta que no notemos los granos de azúcar. En ese momento repetimos con otra parte de azúcar y luego con la última parte. Una vez integrada todo el azúcar, dejamos reposar otros cinco minutos. La masa estará muy húmeda pero eso será bueno. Amasamos un par de minutos y pasamos al paso siguiente. También se puede hacer con la batidora eléctrica respetando los tiempos y añadiendo el azúcar en dos veces.

6. Ahora le toca el turno a la mantequilla y TERCER AMASADO. Debemos tener la mantequilla fría en dados (no hace falta que esté directamente de la nevera pero tampoco puede estar muy blanda). Si ya habéis hecho roscones, la podéis incorporar toda de golpe, pero si no lo habéis hecho antes, es mejor incorporarla en dos veces. Para ello amasamos durante unos segundos la masa y la aplanamos un poco para colocar encima los dados de mantequilla (primeros 2/3 de la mantequilla). Comenzamos a amasar. doblamos la masa sobre sí misma hasta que la mantequilla esté dentro e la masa y comenzamos a amasar. Conforme vayamos amasando la masa se pegará cada vez más y la mantequilla saldrá por los lados. NO WORRIES (no te preocupes). Este paso también puede hacerse con el gancho de amasar de nuestra batidora eléctrica.

7. Amasamos cogiendo la masa entre las manos y los dedos hasta que esté bien incorporada. En ese momento comenzamos a amasar durante unos 4 o 5 minutos: estiramos y plegamos sobre sí misma, estiramos y plegamos sobre sí misma… cinco minutos. Sin prisa pero sin pausa. Si nos cansamos, podemos amasar un par de minutos o tres, luego parar 2 o 3 minutos para dejamos reposar la masa (tapado con un trapo o con el bol del revés), y después retomamos el amasado durante dos o tres minutos más. Y siempre recuerda: NADA DE HARINA EXTRA y EL REPOSO AMASA SOLO LA MASA. Yo hice tres paradas con cinco minutos cada una hasta que por fin la masa comenzó a despegarse de las manos, así que paciencia.

8. Ahora nuestra masa está preparada para el siguiente reposo. Ponemos la masa en nuestro bol y la dejamos reposar tapada con un trapo o con papel film (ya sabéis que yo uso mi gorro de ducha para hacer pan siempre y ese es el que uso en todas las masas de fermentación), durante un par de horas o tres a temperatura ambiente hasta que fermente y se llene de burbujas de aire.

9. Pasado el tiempo de este reposo hay que desglasar y bolear la masa. Sacamos la masa del bol y la ponemos en la encimera y dejamos que pierda el aire boleándola: con ayuda de los lados exteriores de las manos empujamos la masa formando una bola de modo que la masa se tense y podamos formar el roscón. Pero antes hay que dejar reposar nuestra masa en forma de bola durante unos 15 minutos sobre la misma encimera tapada con un trapo.

10. Una vez la masa ha reposado estará más relajada y será más fácil de trabajar. Nos untamos las manos con un poco de aceite y hacemos un agujero en el centro de la bola y vamos metiendo las manos haciendo el agujero más y más grande y la trabajamos como si fuera una correa hasta que tengamos una rosca de gran tamaño: estiramos hasta que nuestra rosca ocupe toda la bandeja del horno. Dejar reposar otras 2 horas y media o tres horas.

11. Pasado este tiempo precalentamos el horno a 180 grados calor arriba y abajo (o 170 grados si usamos aire caliente). Metemos por la parte de abajo el haba y el regalito y pintamos con huevo batido con mucho cuidado porque la masa en este momento es muy frágil. Cubrimos con las cerezas confitadas (o la fruta confitada que más os guste), almendras laminadas y azúcar perlada (o azúcar mojada con unas gotas de agua).

12. Hornear a 180 grados con calor arriba y abajo entorno a 18-20 minutos cuidando que no se dore de más. Después de todo el trabajo ahora viene lo más fácil pero lo más delicado, así que a partir del minuto 16 nos pegamos al horno: si no se ha dorado, subimos un poco la temperatura o ponemos el ventilador. Una vez esté horneado, lo dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

13. Si lo vamos a rellenar lo abrimos y rellenamos. Yo preferí dejarlo tal cual, jugoso y tierno y cubrirlo con azúcar glas y grosellas frescas para darle un toque navideño diferente. DELICIOSO. Una pasada de verdad.

 

Trucos y consejos

  • Sustituye el ron por pacharán o tu licor favorito y conseguirás incorporar ese aroma al roscón
  • Si quieres tomarte tu roscón la mañana de Reyes recién hecho, en el punto 10, una vez que hemos formado el Roscón, dejamos fermentar la masa solo media hora a temperatura ambiente y tapamos con papel film. Lo pasamos a la nevera hasta la mañana siguiente. Sacamos el Roscón de la nevera y lo ponemos en un lugar seco y cálido. Precalentamos el horno y pasada media hora hornearmos. Verás qué súper desayuno de Reyes tan rico y esponjoso
  • Rellénalo con nata, con crema o con trufa de chocolate y sirve por supuesto acompañada de una taza de chocolate caliente
  • Dificultad: media
  • Tiempo de preparación: 40 minutos más el tiempo de reposo (unas 6 horas)
  • Porciones: 12

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