¡Niños!… Hoy estáis de suerte. ¡Nos vamos a Legoland Windsor! Creo que también los mayores estaréis agradecidos. Legoland es nombre de los parques temáticos de la marca Lego. Hay varios parques repartidos por el mundo, el original en Billund, Dinamarca; el último en Florida, y otros en Alemania, California, Malasia y el de Windsor (Londres).

Lego, originaria de Dinamarca, se inició en el mundo de los juguetes en el 1.918 cuando su fundador Ole Kirk Christiansen comenzó a fabricar juguetes de madera. Más tarde adoptó el famoso nombre de “Let godt” cuyo siginifcado en danés es “juega bien”, y pasó al plástico hasta convertirse en un gigante con diferentes negocios que van desde los parques temáticos hasta los videojuegos… pero sigue entusiasmando a los niños como el primer día. Entre otras cosas, porque les permite construir sus propias ideas y modelizarlas en el espacio.

Los parques son impresionantes, sobre todo, porque se basan en la construcción con los pequeños ladrillitos. En el de Windsor (a una escasa hora al este de de Londres), al que podéis acceder vía tren desde la estación Windsor & Eton Riverside, utilizaron millones de piezas en su fabricación, y como en todos, lo que más llama la atención son las reproducciones a escala de las ciudades y monumentos más significativos de la zona y del mundo (está representada hasta la boda del Principe Guillermo y Kate Middleton). Detrás del danés, fue el segundo parque que se construyó, terminando en 1.996. Dispone además de 58 atracciones en la que los peques se lo pasan genial, con 11 áreas diferenciadas que van desde los piratas, hasta los faraones, pasando por los caballeros del castillo, los vikingos, Lego city o el cine 4D, con efectos especiales alucinantes… eso si, preparad el bolsillo que sólo entrar son más de 50 €.

Legoland

Es increíble como se puede representar tan certeramente los detalles de cualquier edificio. La jornada resulta agotadora entre tanto carricoche y paseito, pero los niños disfrutan como locos. Tanto es así que mi hijo, un auténtico forofo de los Legos, cuando volvió de allí, hasta se animó a realizar pequeños cortos con las creaciones que construye… en fin que le vamos a hacer, ¡de casta le viene al galgo!

Por Legoland pasean los peques (de 2 a 12 años es lo ideal), con la boca llena de churretes de chocolate que delatan los gofres, bombones y tartas que se han zampado en la buena cantidad de puestos y tiendas que hay repartidas por el parque.

Un día os bastará para disfrutar de este parque en el que disfrutaréis como enanos. Las entradas se comprar en el mismo parque. No olvidéis llevar chubasqueros porque en Windsor la lluvia es muy normal y es mejor no mojarse. En el parque encontraréis de todo para comer (caro eso sí). Preparad el bolsillo para algún recuerdo: en la tienda tienen ediciones exclusivas y un montón de souvenirs personalizados Lego que harán que vuestros hijos se quieran traer más de uno. Eso sí, los precios de los legos en el parque son más caros que en los grandes almacenes así que ojito (recomendable mirar primero los precios por internet antes de comprarlos en el parque). En cualquier caso merece la pena ir aunque solo sea por disfrutar de los monumentos tan bonitos que veréis y la cara que pondrán los niños cuando se encuentren allí. Inolvidable

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