Que la luz que hay en tí, en tu ser interior se expanda, estés donde estés. Que los otros no lo noten, no significa que tu luz no exista. Sigue adelante con tu antorcha siempre encendida… digan lo que digan de tí.

¿Parece difícil unir una fabada con China?… ¡Vamos a intentarlo! Si hay una ciudad que me cautivó desde el mismo momento en que la pisé, esa es Shanghai. Para mi es la ciudad de Asia junto con Bangkok más urbanita y alucinante que hay en todo el continente asiático.

Shanghai es una ciudad especial donde podemos montar en el tren bala para llegar al rincón más tradicional de la China antigua. Es una ciudad de contrastes con rincones mágicos. Hoy os voy a hablar de uno de los lugares que más me han gustado del mundo: el Templo del Buda de Jade, un lugar que invita a la meditación y al retiro…si no fuera por la cantidad de visitantes que siempre hay.

Durante nuestra estancia en China de más de dos semanas, descubrimos esta cultura milenaria tan increiblemente bella, sus gentes y su gastronomía. ¿No os pasa a vosotros que cuando vais fuera de viaje, al cabo de los días echáis de menos la cocina tradicional española? Pues eso, llegamos a casa con ganas de huevos fritos con patatas, un buen vaso de vino y un delicioso plato de fabada de las de toda la vida…¿os atrevéis?…¡Pues vamos!

La fabada asturiana favorita de mi marido

La fabada asturiana favorita de mi marido

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La fabada asturiana favorita de mi marido

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Ingredientes

  • 1 kilo de fabes o judías para fabada 8,00 € (Tenerlas en remojo al menos con 10/12 horas de antelación)
  • 2 chorizos asturianos o leoneses 2,00 €
  • 2 morcillas asturianas o leonesas 2,00 €
  • 1 cebolla 0,20 €
  • 2 dientes de ajo 0,10 €
  • 6 hebras de azafrán 0,15 €
  • 1 trozo de panceta 1,00 €
  • 1 trozo de jamón magro 1,50 €
  • 1 trozo de lacón 1,00 € (una buena opción es comprar un paquete del llamado Compango, que incluye chorizo, morcilla, lacón y panceta en la medida ideal para un kilo de fabes y que venden en casi todas las grandes superficies)

Total para los diez comensales 15,95 €, es decir, 1,59 € por persona. Delicioso plato tradicional para comer en cualquier ocasión.

Preparación

1. Uno de los pasos importantes es la elección de las fabes. Yo utilizo la más típica en la fabada: la judía de fabada. Es asturiana y da una textura suave y cremosa pero con mucho sabor. Es verdad que son caras, pero os aseguro que merecerá la pena.

Hay que dejarlas en remojo unas horas (al menos 10/12 horas). Mucha gente dice que lo mejor es la víspera, pero como a mi me gusta más la fabada de un día para otro, yo las pongo en remojo por la mañana temprano y las cocino al final de la tarde, así al díá siguiente están como a mi me gustan.

Como el chorizo y la morcilla son ahumados, ayo prefiero también ponerlas en remojo junto con la panceta y el lacón, pero en un bol aparte de las fabes. Los dejo el mismo tiempo que las fabes o judías.

2. Añadimos en una cazuela (cuanto más ancha y baja mejor), las fabes o judías con el agua en la que han estado en remojo, de modo que el agua cubra dos dedos por encima a las judías.

3. Añadir la cebolla cortada por la mitad y los dos dientes de ajo y dejar que hierva a fuego medio.

4. Con el primer hervor “asustaremos” nuestro guiso por primera vez. Apartaremos del fuego para añadir las morcillas, chorizos, jamón y panceta. Hay que tener mucho cuidado de que los chorizos y las morcillas no se rompan, así que tengo un truco: nada de cuchara de palo ni ningún instrumento. Para mover la fabada, movemos la cazuela o cacerola. De esta manera evitamos que las tripas se rompan y nos echen a perder nuestra deliciosa fabada. Añadiremos un vaso de agua fría.

Apartando la fabada del fuego, y añadiendo un vaso de agua fría, pararemos el hervor, es decir “las asustaremos”. Entonces bajaremos el fuego a medio-bajo hasta que vuelvan a hervir. Este proceso hay que repetirlo tres veces.

5. Durante todo el proceso de elaboración, hay que ir espumando la fabada. Esto es, quitando la espuma marroncilla que se formará en la superficie. Son las impurezas de las fabes y los embutidos y la grasa que se irá acumulando arriba, y las retiramos para que el caldo quede suave y transparente.

6. Con el segundo hervor, añadiremos nuestro azafrán. Primero tostaremos el azafrán en una sartén caliente. Con esto haremos que el azafrán suelte todo su aroma y color.

7. Uniremos esas hebras a un tazón con caldo caliente de nuestra fabada, moveremos y volcaremos de vuelta a la cacerola. En este momento volvemos a asustar las fabes, es decir, apartamos del fuego y añadimos un vasito de agua fría.

8. Como habréis visto en la receta yo uso jamón en lugar de hueso de jamón. Mucha gente os dirá que el hueso da mucho sabor y es más barato, y es verdad, pero también da mucha más grasa que el jamón en sí, así es que yo prefiero usar unos buenos trozos de jamon en lugar del hueso. Por esto, es posible que las fabes no necesiten sal, aunque normalmente sí que necesitan. Lo mejor es que pasado el segundo hervor probemos el caldo y decidamos si necesitan sal o no.

9. Hay que dejar cocer durante unas tres horas pero a fuego medio-bajo para que las fabes no se nos rompan y en boca resulten cremosas y suaves.

10. Si nos gusta que el caldo quede un poco más espeso, y no con textura de caldo, una vez que alcancen el punto adecuado de cocción, en un vaso de batidora o recipiente hondo, poner un cucharón de fabes y añadir un poco de agua. Con ayuda de una batidora batir hasta que formemos una crema. Añadir un cucharón de caldo y volver a batir. Añadir esta crema a la cacerola con fabes. Así lograremos que el caldo quede más trabado y espeso… Y a disfrutar. ¡Eso si un postre ligerito porque con esto ya vamos servidos!

 

 

Trucos y consejos

  • Puedes hacer más cantidad y separar en tuppers para congelar. Es una muy buena opción para calentar en el micro.
  • Si os gustan los sabores contundentes, preparadla de la tarde anterior.
  • Si la haces del mismo día, déjalas reposar durante al menos tres cuartos de hora para que asiente antes de servirlas.
  • Nivel de dificultad: Fácil
  • Tiempo de preparación: 4 horas
  • Comensales: 10 personas
  • En realidad cualquier vino tinto iría bien con este plato. Digo tinto porque para acompañar estos sabores tan contundentes yo tomaría siempre un vino rojo. En este caso os voy a recomendar uno de los favoritos de mi marido para las grandes ocasiones. Se trata de Pago de Carraovejas Crianza 2010, un Ribera de Duero de Peñafiel con sabor a madera, un aroma que alimenta el alma y de un rojo púrpura definitivo. El precio, 24,00 €.

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