¡Qué curioso es el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere!”

Gambas Karahi en Español

La lista de ingredientes para la cesta de la compra. Descargatela en PDF

Ya sabéis de mi afición por la cocina oriental en general y el descubrimiento que para mi fue la hindú, en particular. De hecho, no me privo de cocinarla una y otra vez porque en casa es mucho más que bien recibida. A mis chicos (el grande y el pequeño) les fascina, y nunca es mal momento para poder tomarla, bien sea en ocasiones especiales o porque me ha dado por ahí. Es una gastronomía rica y especiada, de sabores intensos y picantes, pero creo honestamente, que le tenemos demasiado respeto a cocinarla en casa, mucho más de lo que realmente después resulta. Eso sí, hace falta una buena base de especias y algunas técnicas sencillas de aprender, el resto, aparte de vuestro saber hacer, os aseguro que es de fácil y de los alimentos no encontréis fácilmente, no os preocupéis demasiado que los podréis sustituir por otros de occidente con un resultado más que satisfactorio. Si queréis ver algunas de mis primeras recetas publicadas, enlazad aquí el Tikka Masala hindú, el Arroz Jazmín tailandés, o la Ensalada vietnamita de calamares.

Y es que a raíz de conversaciones sobre viajes por Asia con unos familiares, e hilándolo con la gastronomía y platos típicos de aquel continente, coincidimos en que hay ingredientes que se repiten en todas las culturas, pero que de algún modo, son diferentes al están cocinados de distinta forma en cada lugar. Es el caso de las gambas o langostinos, polivalentes donde las haya, que además a diferencia de otros ingredientes, no me da reparo alguno tomarlo en los platos asiáticos… que de otros, no puedo decir lo mismo.

Antes que éstas de hoy, tomé unas gambas con arroz al curry verde en Krabi, Tailandia, que no se me olvidan. Me vienen a la mente cada vez que pruebo gambas o langostinos en algún plato oriental, simplemente eran… ¡insuperables!. Krabi es un destino típico del sudeste asiatico, de entre los principales que Tailandia ofrece en su magnífica oferta de sol, playas y naturaleza, junto con Ko Phi Phi (mundialmente conocida por haber sido el escenario de la famosa película “La playa“), Phuket, y Koh Samui quizá formen los lugares paradisíacos que a los que cualquier occidental sucumbimos en las fotos de revistas y anuncios para evadirse unas vacaciones.

Krabi, situada en el Mar de Andamán, destaca por sus impresionante naturaleza, con una exuberante jungla, por sus playas, sus islas e islotes, y su importante infraestructura turísitica. La arena blanca de las playas y el turquesa cristalino de sus aguas evocan las postales más sugerentes de los rincones más maravillosos del planeta, pero la cantidad de turismo que es capaz de albergar, también se puede convertirlo en un inconveniente para el viajero.

Yo me quedo con lo positivo. Son unos paisajes precisosos con unas calas maravillosas, picachos escarpados de piedra caliza calcárea karst y playas de ensueño. Me gustó ir en canoa descubriendo calitas cercanas al hotel buscando playas poco pobladas, prácticamente inaccesibles desde tierra. También me gustó conocer las islas de alrededor, con pequeñas lenguas de arena fina y blanda cortadas por las paredes verticales de vegetación y piedra calcárea.

Longtail boat seafood (no tiene página en internet) es el nombre del restaurante que os comenté, donde no debéis dejar de probar el magnífico Arroz de curry verde y gambas, que os servirán presentado vistosamente (como siempre suele hacer el pueblo tailandés) cubierto por una hoja de plátano en forma de cono que mantiene el calor del plato hasta su consumición. Aparte de la estupenda comida, el servicio es impecable y de una amabilidad exquisita. Me gustó tanto, que repetí en el mismo restaurante la noche siguiente… ¡un descubrimiento!. Está situado en Ao Nang, justo entre las playas de Noppara Thara Beach y Phai Pong Beach, en la esquina donde en el paseo marítimo se agrupan muchos restaurantes autóctonos y de marisco que ofrecen al viajero las delicias de la cocina tailandesa. Allí todo el mundo lo conoce, así que en cualquier hotel o local podéis preguntar por él.

Tampoco sería justa si dejo pasar uno de los hoteles de costa que más me ha impresionado por su localización y majestuosidad, el Centara Grand Beach Resort & Villas Krabi, situado en medio de una reserva natural, rodeado de una sugerente naturaleza, con playa privada y acceso exclusivo por barco a través de un pantalán flotante. La ubicación del Hotel es simplemente espectacular, y muy apropiada para ser punto de partida de visitas y excursiones a los alrededores. Aparte de su precio, sólo tiene otro inconveniente… está rodeado de monos, por lo que los verás mas de una vez en la terrazas de las habitaciones.

Volviendo a la receta, el karahi que da nombre a esta receta es una sartén honda, parecida a un wok que se usa en India y en Pakistán. Normalmente es de hierro fundido. Como yo no tengo ninguna he usado mi cacerola de Le Creuset que es de hierro y os aseguro que han salido increibles. Si no tenéis ninguna de las dos opciones, podéis usar un wok o una sartén o cacerola grande.

¿Estáis listos para el plato hindú? Vamos, anímate, que te lo pongo fácil.

  • Nivel de dificultad: Fácil
  • Tiempo de preparación: 50 min.
  • Comensales: 5 personas

Ingredientes

  1. 5 cucharadas de aceite de girasol 0,25 €
  2. 1 cebolleta picada 0,15 €
  3. 20 grs de jengibre rallado y machacado hasta que parezca una pasta 0,50 € (en El Corte Inglés y grandes superficies venden una pasta de jengibre refrigerada de la marca Gourmet Garden ya hecha que está muy bien. Se conserva en la nevera y dura meses abierta, así que si no podéis encontrara jengibre fresco facilmente, os lo recomiendo).
  4. 7 dientes de ajo picados y machacados hasta que formen una pasta 0,25 €
  5. 1-2 chiles verdes picados 0,15 € (opcional, porque el plato ya resulta picante sin ellos)
  6. 6 tomates pequeños pelados y troceados en cubitos pequeños 0,90 €
  7. 1 cucharadita de cilantro molido 0,15 €
  8. 1 cucharadita de comino molido 0,10 €
  9. 1/4 cucharadita de chile en polvo 0,05 €
  10. 400 grs de gambas peladas y devenadas (las gambas tienen una tripita negra en la parte curvada que se debe quitar para que no amargue) 3,00 €
  11. 2 cucharadas de nata líquida 0,20 €
  12. sal y pimienta fresca 0,05 €
  13. un puñado de hojas de cilantro fresco picado 0,15 €
  14. 1 cucharada de zumo de limón 0,10 €
  15. 50 ml de agua
  • Os pongo aparte la lista de productos que debéis encontrar en los supermercados asiáticos (debajo os enlazo algunas direcciones):
  1. 2 cucharaditas de hojas de fenugreek machacadas 0,13 €
  2. 1/2 cucharadita de semillas de carom 0,32 €
  3. 1 cucharadita de garam masala 0,20 €
  • Las direcciones para comprar productos orientales:

Perdonad el resto, pero seguro que por la web encontráis algo, ya proliferan por todos lados… nos invaden. Si no tenéis acceso a uno de ellos, hay dos opciones: Primera, haceos amigos del los asiáticos que regentan el “chino” del barrio, y pedirle que os lo suministren, seguro que lo harán. Tened en cuenta además, que haréis la compra una vez cada dos años aproximadamente. Las especias no se ponen malas y duran una eternidad porque como veis, las cantidades que se usan son muy pequeñas.

Total para los cuatro comensales 6,65 €, es decir, 1,33 € por persona. Sano, barato y muy, muy hindú.

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Utensilios

  • un wok o una carerola grande
  • un cazo
  • una cuchara de madera, boles, tablas de cortar, cuchillos.

Maridaje

La comida oriental va muy bien con la cerveza. Al resultar un plato picante, el gas y el frío ayudan a apaciguar el fuego en la boca. En esta ocasión os recomiendo una cerveza hindú, refrescante y tradicional para los platos hindues: Cobra 1,75 €. (La podéis encontrar, por ejemplo en el supermercado gourmet del El Corte Inglés)

Preparación

1. En una cacerola calentar el aceite de girasol. Añadir la cebolleta picada y subir la temperatura del calor hasta que se doren.

2. Añadir el jengibre, el ajo y los chiles (si los vais a usar). Saltear durante un par de minutos hasta que el ajo huela a frito.

3. Añadir los tomates troceados en cubos, el cilantro molido y el comino, las semillas de carom, las hojas machacadas de fenugreek y el polvo de chile.

4. Cocinar a fuego bajo medio durante unos 15 minutos moviendo de vez en cuando, hasta que se haya formados una pasta homogénea y el tomate esté deshecho y haya adquirido un color oscuro.

5. Si la cacerola es grande, apartar en una lado esta mezcla y añadir las gambas para que se doren. Si no fuera tan grande, retirar la salsa de tomate (que en este punto se llama masala), y reservar. En esa misma cacerola saltear las gambas durante un minuto.

6. Añadir el masala (la salsa de tomate), la nata y 50 ml de agua y dejar cocinar durante un par de minutos más. La salsa debería ser espesa.

7. Probar la salsa y ajustarla de sal y pimienta. Añadir las hojas de cilantro fresco picadas y servir acompañado de arroz largo (Yo en este caso lo coloreé para darle un toque exótico)

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